Arturo Time Out Barcelona
Escrito por Marcelo Aparicio
Es muy difícil mantener durante mucho tiempo un buen nivel en según que restaurantes. Practicar una cocina catalana casera, de siempre, pero modernizada y bien presentada, adaptada a las exigencias actuales, con un servicio amable, eficiente y familiar... Con una cocina impecable a la vista y mantel de algodón, y no estos zigzagueados manteles de papel casi higiénico. Y hacerlo sin especular.
Uno de los pocos casos ideales es Arturo, con más de 30 años de existencia, y que ahora llevan Carlos y Ana, sucesores de aquellos sabios cocineros que iniciaron la aventura en una calle corta y simpática cercana a las Cocheras de Sants. Prefirieron no servir un menú diario, pero sí que tienen un plato del día, generalmente un buen guiso. Porque si hay algo que sobresale en una casa confortable, de cara vista y de agradable decoración, es la autenticidad. Y la calidez de la acogida y todo lo que significa el espíritu de mesón que nunca ha perdido este gran y único restaurante.
Iniciamos la ronda con una ensalada rusa como Dios manda, para acompañar a las copas de cava de aperitivo. La sencillez del timbal de tomate con aguacate fue un acierto como entrante, y los calamares a la romana son fritos y servidos como pocos lugares en los que se dan de hacerlo. Habíamos oído hablar mucho de los garbanzos con chipirones de playa, pero ese día no tenían pesca.
Pero los calamares rellenos reemplazaron con mucha dignidad el plato estrella. Gustosos, en su punto, con salsa justa y bien sazonada, fueron la sorpresa del día. El brazo en el horno, otro puntal de la cocina, cerró el festival. Entre las ofertas del plato del día estaban las alubias con cebolla y anchoas, y en la carta nunca faltan los huevos estallados con patata y cepas. Son muy buenos los peces, sobre todo la cola de rape o la merluza en el ajo quemado. El postre es exquisito, especialmente el flan casero o el Sacher. No se pierdan esta experiencia.